Crowdlending en España con 1.000 euros: del primer depósito a una cartera estable

Mil euros es una cifra incómoda para el crowdlending. Es una cantidad suficiente para empezar a invertir de verdad, pero no tan alta como para permitirse cometer errores. Muchos fallos propios del principiante (invertir en un solo proyecto, buscar la rentabilidad del 13 % u olvidarse de los impuestos) se notan pronto en los primeros resultados. Sin embargo, mil euros sí ayudan a crear un buen comienzo si se siguen los pasos en el orden correcto.

Este será el camino para ir desde el primer depósito hasta una cartera que pueda funcionar por sí sola.

Antes del primer euro: comprobaciones previas a la plataforma

Para empezar, es importante comprobar qué plataforma se va a utilizar. En España existen diversas plataformas de crowdlending y crowdfunding que cumplen con las normativas legales obligatorias para captar inversores. Estas plataformas nacionales deben contar con la supervisión de la CNMV y cumplir con el Reglamento Europeo sobre Crowdfunding.

Aunque no esté garantizado el regreso del dinero a los inversores (no lo está en ningún caso), sí está garantizado que la plataforma cumple ciertos mínimos de transparencia. Antes de depositar, conviene comprobar:

  • Cuáles son sus proyectos y en qué estado se encuentra cada uno.
  • Cuáles son sus comisiones reales.
  • Su histórico de impagos.

Si no se encuentran esas respuestas, la plataforma no debería seleccionarse.

El primer depósito: el primer paso para comenzar

La primera tentación al empezar con mil euros es colocar la totalidad del dinero en préstamos. Sin embargo, es una opción errónea. Conviene elegir un periodo inicial para conocer cómo funciona la plataforma: cuánto tarda cada préstamo en devolverse y cuánto se tarda en cobrar los intereses.

Una buena estrategia es colocar solo una parte del capital inicial (200 o 300 euros, por ejemplo) repartidos entre varios proyectos pequeños. Solo así será posible aprender más rápido que colocando la totalidad del dinero desde el principio.

Construir la cartera adecuada: el reparto del capital

Uno de los primeros pasos es repartir el capital entre los proyectos. Una regla de oro para quien empieza es no colocar más del 5 % del capital en un solo préstamo. Con mil euros se trata de colocar como máximo unos 50 euros en cada préstamo, que además es el mínimo para invertir en la mayoría de las plataformas. Así es posible crear una cartera con quince o veinte préstamos diferentes.

Conviene hacer este reparto también por tipo de préstamo:

  • Una parte a empresas (préstamos P2B).
  • Otra parte con garantía hipotecaria.
  • Distintos sectores y distintos plazos.

Aprovechando que existen plataformas paneuropeas de préstamos a pymes (como la suiza Maclear), sería posible colocar parte de los mil euros en ellas a partir de unos 50 euros por préstamo. Estas plataformas paneuropeas ofrecen préstamos a pymes con garantía real, lo que reduce el efecto de un posible impago, y muchas permiten invertir desde 50 euros por proyecto. La idea es no depender de una única plataforma ni de un solo tipo de préstamo.

La reinversión del dinero

Una cartera de crowdlending se vuelve estable cuando empieza a reinvertir el dinero que cobra. Cuando se obtienen intereses y se devuelve parte del capital prestado, ese dinero debe reinvertirse. Si no se hace nada, se produce una pérdida de rentabilidad real (el cash drag).

Muchas plataformas permiten la reinversión automática: el dinero que se obtiene de los préstamos se coloca automáticamente en nuevos proyectos según unos criterios simples que tú defines:

  • Interés mínimo.
  • Plazo máximo.
  • Tipo de préstamo o garantía.

La reinversión automática convierte la cartera en una que funciona por sí sola. Con mil euros de capital, programar este proceso a largo plazo es probablemente el paso que más diferencia marca.

No olvidar a Hacienda

Los intereses generados mediante el crowdlending tributan como rendimientos del capital mobiliario en la base del ahorro del IRPF. El primer tramo es del 19 % sobre los primeros 6.000 euros de rentabilidad, y muchas plataformas aplican una retención automática que luego se regulariza en la declaración anual.

Aunque las cifras sean mínimas al inicio, conviene empezar a conocer cómo tributan los intereses. También es importante saber cómo pueden deducirse las pérdidas derivadas de los impagos en la declaración de la renta. Esto es especialmente útil saberlo antes de tener un préstamo fallido.

De los mil euros a la rutina

Con el paso de unos meses será posible tener una cartera reconocible: veinte y pico préstamos repartidos por plazo, tipo y plataforma, con reinversión automática y un control fiscal básico. A partir de ese punto es más fácil hacer crecer la cartera, porque ya no estás aprendiendo y arriesgando a la vez: solo añades capital a una estructura que ya sabes que funciona.

Mil euros no harán rico a nadie con el crowdlending, y nadie debería pretenderlo. No obstante, son una cantidad adecuada para aprender a hacerlo bien sin exponerse a riesgos grandes desde el inicio. Así, quienes empiezan con 1.000 euros podrán pasar a cifras mayores sobre un método ya probado.


Este artículo tiene un carácter meramente informativo y no constituye asesoramiento financiero ni fiscal. El crowdlending conlleva riesgos, incluida la pérdida total de los fondos prestados. Las plataformas no cuentan con fondos de garantía de depósitos. Aconsejamos revisar previamente tu situación fiscal y las condiciones de la plataforma elegida antes de invertir.

Author

  • Mi expertise salva empresas españolas de la quiebra negociando con fondos buitre y acreedores. He desarrollado una metodología única de "canjes de deuda por equity" que preserva el control familiar. Actualmente dirijo la reestructuración de 300 millones de euros de deuda de un holding hotelero, convertiendo el 40% en participación accionarial y extendiendo plazos a 10 años. Mi mayor logro: rescatar una centenaria empresa familiar de textiles catalana, manteniendo 800 puestos de trabajo y obteniendo nueva financiación mediante avales del ICO.

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